Potage Chery
Crema de zanahorias
Platos simples y reconfortantes pensados para cuando el estómago está revuelto, la boca sensible o el apetito desaparece. Buscá por lo que tenés en la heladera o por el síntoma puntual que necesitás acompañar hoy.
Crema de zanahorias
Sopa finlandesa de salmón
A la francesa, como debe ser
Fría o tibia, de color imposible
Gusto alterado y poco apetito. El color y el contraste entre la sopa dulce y el yogur ácido despiertan el paladar cuando está dormido. Se toma tibia o fría, que es como mejor se tolera en los días de náuseas.
Con muddica atturrata
Con cuatro aliños distintos
Para untar, como dip
Gusto alterado y poco apetito. Es intenso, especiado y se come a temperatura ambiente con pan: de las pocas cosas que despiertan el paladar cuando está dormido. Si hay llagas, dejá afuera el vinagre, el comino y la pimienta.
Crema de berenjenas ahumadas, prima del hummus
Llagas y dificultad para tragar, si lo hacés sin limón y con poco ajo. Se come frío o a temperatura ambiente, es blando y el tahini suma calorías y proteína sin sumar volumen.
Con crema de ricota y avellanas
Días buenos, y también días de poco apetito en porción chica: el mantecado final con manteca y parmesano lo vuelve muy denso en calorías, y la textura es blanda y homogénea.
La receta alemana tradicional
Para cuando el estómago está dado vuelta
Náuseas. El jengibre es de las pocas cosas no farmacológicas con respaldo real para la náusea,1 y el frío y la textura líquida hacen el resto. Tomalo despacio, a sorbos, no de un saque.
Sin cocción, sin ácido, sin esfuerzo
Llagas y boca seca. Fría, cremosa, homogénea y sin nada que raspe: el perfil exacto que recomiendan para la mucositis.1 La palta suma muchas calorías en poco volumen.
El plato más amable que conozco
Llagas, dificultad para tragar, poco apetito. Textura homogénea, temperatura manejable y mucha energía por cucharada. Se come tibia, no caliente.
Proteína y omega 3, sin drama
Días buenos, pérdida de músculo, gusto alterado. El pescado es la proteína que mejor se tolera cuando la carne roja se volvió intolerable,1 y la batata aporta energía suave.
El desayuno de la mañana buena
Constipación y fatiga. Fibra soluble e insoluble, y una manera fácil de meter calorías temprano, que es cuando el apetito suele estar mejor.1
Se prepara a la noche y espera
Poco apetito. Mucha energía en poco volumen, textura blanda, y está listo cuando aparecen las ganas: no hay que cocinar en el momento.
Para tomar de a sorbos, en taza
Molestias digestivas, poco apetito, días de solo líquidos. Hidrata, aporta sales y entra cuando no entra nada más. Sirve además como base de casi todo el resto del libro.
Cuando hay poco apetito pero hay que comer bien
Gusto alterado y poco apetito. La quinoa aporta proteína vegetal completa, las verduras asadas concentran sabor —que es lo que hace falta cuando el paladar está dormido— y se come tibia o fría.
Suplemento nutricional casero
Pérdida de peso y caquexia. Es la traducción casera de lo que recomiendan las guías: máxima densidad calórica y proteica en el menor volumen posible.1
Sole meunière, sin ceremonia
Gusto alterado y días de poca fuerza. Pescado blanco, cocción corta, mucha manteca: entra bien y aporta más de lo que parece. Servilo tibio si el calor te molesta.
Ensalada japonesa de pepino
Boca seca sin llagas. Ácida, fresca y salada: estimula la saliva.1 Si hay llagas o mucositis, esta receta hay que saltearla por completo.
Ossobuco alla milanese
Días buenos. Cocción larga, carne que se deshace sola: de lo más blando que puede ofrecer una carne roja. La gremolata levanta el plato cuando el paladar está apagado.
Una carbonara verde, con licencia poética
Días buenos, con reparo. Lleva yema apenas cuajada por el calor de la pasta: no es receta para los días de defensas bajas. En esos días, cociná la salsa a fuego muy suave hasta que espese.
Con todas las guarniciones posibles
Llagas, poco apetito, gusto alterado. Textura lisa, temperatura a elección y un plato al que se le puede sumar casi cualquier cosa para que rinda más.
Dulce, salado y caramelizado
Gusto alterado. Es de los platos más sabrosos del libro, y el dulce funciona bien cuando la percepción del dulce está disminuida, que es lo típico del tratamiento.1
Carbonara vegetariana
Días buenos. Lleva huevo apenas cocido por el calor de la pasta: evitala en los días de defensas bajas, o cuajá bien la salsa a fuego suave.
Pastelitos de arroz coreanos, picantes
Solo para días sin síntomas en la boca ni náuseas: es picante y muy sabroso. Cuando el paladar vuelve, este es el plato que avisa que volvió.
Yasaitame
Días buenos, o adaptado. Tal como está, es crocante y con soja: mucha fibra y mucho sabor. Si hay diarrea o llagas, cocinalo más tiempo, sacá los brotes y bajá la soja a la mitad.