Una crema de zanahoria francesa, de las clásicas de libro viejo. Lo que la distingue de cualquier otra es el arroz: en lugar de papa, unos gramos de arroz redondo que se deshacen y le dan una textura sedosa, más fina que la que da el almidón de la papa. Es una receta noble: sale bien incluso con zanahorias que ya no están para una ensalada.
Ingredientes
- 50 g de manteca
- 1 o 2 dientes de ajo
- 700 g de zanahorias tiernas
- 200 g de blanco de puerro (o cebolla, o cebolla de verdeo)
- 1,2 l de caldo de verdura o de pollo
- 75 g de arroz blanco redondo
- 200 ml de crema de leche
- Sal y pimienta
- Ciboulette o perejil para decorar (opcional)
Preparación
- Pelá y laminá o picá grueso el ajo. Sacale la capa exterior al puerro o a la cebolla y cortalos en trozos en grueso. Lavá bien las zanahorias —podés pelarlas o frotarlas con un cepillo reservado para eso— y cortalas en rodajas gruesas.
- Fundí la manteca en una cazuela a fuego suave y dorá el ajo. Cuando empiece a oler bien, sumá el puerro o la cebolla y dale vueltas unos minutos hasta que empiece a transparentar.
- Agregá la zanahoria y cociná tres minutos más, revolviendo otra vez a la mitad del proceso.
- Poné el arroz, el caldo, un poco de sal y pimienta, y llevá a ebullición a fuego suave con la cazuela semitapada. Unos 18 minutos desde que arranca a hervir. Echale un vistazo a media cocción por si hay que sumar un poco más de agua o caldo.
- Cuando el arroz y las verduras estén hechos, añadí 100 ml de la crema —reservá el resto para decorar— y triturá hasta conseguir la textura que quieras, agregando más agua o caldo si queda muy espesa. Ajustá sal y pimienta.
- Serví bien caliente, decorada con el resto de la crema, más pimienta y, si querés, ciboulette o perejil.
Notas
Si la querés más elegante todavía, pasala por un colador fino después de licuar. Es un paso que lleva dos minutos y cambia por completo la sensación en boca.