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Pastas, arroces y granos Receta #16

Pasta con salsa de berenjenas y limón

Tiempo 40 minutos
Rinde 4 personas
Ingredientes 9 items

Una salsa de berenjena que se hace prácticamente sola: la berenjena entera al microondas o al vapor, la carne se separa de la piel y se tritura con ajo dorado y aceite. Lo interesante viene al final, cuando entra el limón: la ralladura y el jugo levantan una salsa que sin ellos sería solo cremosa. Sobre la cantidad de limón, la receta original tiene la honestidad de decir «según la tolerancia». Empezá con uno.

Ingredientes

  • 360 g de pasta corta
  • 3 berenjenas medianas (unos 800 g)
  • 2 dientes de ajo
  • Entre ½ y 2 limones, según el tamaño y la tolerancia
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, y un poco más para dorar los ajos
  • Unos 80 g de parmesano o pecorino rallados
  • Albahaca al gusto
  • Sal y pimienta
  • Aceite picante (opcional)

Preparación

  1. Quitale el cabito a las berenjenas, cortalas por la mitad y ponelas en un recipiente de silicona o en una fuente de vidrio, envueltas con film. Con el microondas a 800 W, dejalas unos 18 minutos, o hasta que la carne esté tierna y se separe de la piel.
  2. Si no tenés microondas, pelá las berenjenas y cortalas en dados gruesos. Hervilas en abundante agua salada durante 20 a 25 minutos y escurrí. También podés hacerlas al vapor, con cáscara o peladas.
  3. Dorá los dos dientes de ajo en un poco de aceite y sumalos a la carne de la berenjena junto con las cuatro cucharadas de aceite crudo, sal y pimienta al gusto. Triturá hasta conseguir la consistencia que quieras.
  4. Cocé la pasta en abundante agua salada hasta que esté al dente. Reservá unos 100 ml del agua de cocción y escurrí. Devolvé la pasta a la olla con la salsa de berenjena, la albahaca cortada con las manos —reservá un poco para decorar— y el agua de cocción, a fuego medio-fuerte. Remové durante dos minutos y apartá del fuego.
  5. Añadí el jugo y la ralladura del limón, remové bien y serví con queso rallado por encima, un poco más de pimienta recién molida, la albahaca reservada y, si querés, un hilo de aceite picante.

Notas

La albahaca se corta con las manos y no con cuchillo: el filo oxida los bordes y los pone negros.

El limón va siempre fuera del fuego. Si lo hervís, pierde el perfume y queda solo la acidez.