Cuando la boca está mal, la polenta bien blanda es lo único que entra sin negociar. Hacela más líquida de lo que te parece correcto: tiene que ser casi una crema.
Ingredientes
- 1 litro de caldo de verduras o de pollo (o leche y caldo mitad y mitad)
- 150 g de polenta de cocción rápida
- 50 g de queso rallado (sardo o parmesano)
- 2 cucharadas de manteca
- 2 cucharadas de crema de leche o ricota
- Sal
Preparación
- Llevá el caldo a hervor suave y salá con moderación.
- Volcá la polenta en lluvia mientras revolvés con batidor, para que no haga grumos.
- Cociná el tiempo que indique el paquete, revolviendo. Si espesa demasiado, sumá caldo caliente sin miedo: acá queremos una crema, no un pan.
- Fuera del fuego, incorporá la manteca, el queso y la crema. Revolvé hasta que quede sedosa.
- Dejala entibiar antes de servir.
Notas
Con ricota en lugar de crema sube la proteína: unos 11 gramos cada 100 gramos.
Si querés hacerla plato único y la boca lo permite, un huevo escalfado encima.