La sopa de tomate es de las cosas más simples que existen; lo que hace especial a esta versión es lo que va arriba. La gremolata —nueces tostadas, ralladura de limón, parmesano y hinojo picado— aporta el crocante y la acidez que a la sopa de tomate siempre le faltan. Poné un poco encima y el resto en un bol en la mesa, para que cada uno se sirva más.
Ingredientes
- 2 bulbos de hinojo (unos 400 g)
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 lata de tomates pelados (240 g)
- 400 ml de caldo de verduras
- Sal, pimienta y 1 pizca de azúcar
Para la gremolata
- 60 g de nueces
- Ralladura de la cáscara de medio limón
- 40 g de parmesano recién rallado
- 1 cucharada de las hojas verdes del hinojo, picadas
Preparación
- Limpiá el hinojo, cortalo al medio, quitale el tallo y trozalo. Pelá la cebolla y el ajo y cortalos en dados pequeños. Calentá el aceite de oliva en una cacerola y sofreí el hinojo, la cebolla y el ajo. Sumá los tomates y el caldo de verduras. Cociná 20 minutos.
- Triturá la sopa y sazoná con sal, pimienta y azúcar.
- Picá las nueces y tostalas sin aceite en una sartén con tapa. Mezclalas con la ralladura de limón, el parmesano y el hinojo picado.
- Decorá la sopa con la gremolata y las hojas verdes de hinojo, y llevá el resto de la gremolata a la mesa.
Notas
La pizca de azúcar no es un capricho ni endulza: corrige la acidez del tomate en lata, que suele ser más alta que la del tomate fresco. Probá la sopa antes y después de ponerla y vas a entender.