La misma idea con menos precisión y más tiempo de fermentado. Sirve para cuando no tenés balanza y querés arrancar igual.
Ingredientes
- 1 repollo blanco grande
- 2 cucharadas de sal
Preparación
- Lavá bien el repollo y sacale las hojas que puedan estar marrones. Cortalo en tiras muy finas.
- En un bol grande, masajeá el repollo cortado con la sal hasta cubrirlo por completo, y dejá reposar 10 a 15 minutos hasta que libere su jugo.
- Colocá el repollo en un recipiente de vidrio, presionando con fuerza para que quede compacto. Asegurate de que esté completamente sumergido en su jugo y cubrilo con un peso.
- Tapá el recipiente y dejalo fermentar a temperatura ambiente durante 7 a 14 días.
- Una vez alcanzado el sabor deseado, refrigeralo para detener la fermentación. Se le pueden incorporar unos granos de pimienta para darle más sabor.
Notas
Como peso sirve una bolsita con agua, un frasco más chico lleno, o una hoja entera de repollo doblada y encajada a presión.